Testimonios

Este Arte que en cada instante de su práctica nos enseña la profundidad del Ser humano, en toda su dimensión e integridad.

Aida (Ecuador)

Experiencias con los adultos mayores.  Con un grupo de mujeres de más de sesenta y cinco años que practican hace más de cinco meses, en la búsqueda de su esencia.  Una esencia que tienen ellas la sensación de haber perdido en medio de todas sus responsabilidades.  Con el Kin-Jo lo han vuelto a encontrar.  Un reencuentro a través de las sensaciones del cuerpo, mediante todo lo que este “dice”.  Ellas sienten la fuerza, la dulzura y la tranquilidad.

Experiencias con los transmisores y pre-transmisores.  Es con ellos con quien comparto esta parte tan importante de mi vida, en donde entregamos cuerpo y alma.  Este Arte que en cada instante de su práctica nos enseña la profundidad del Ser humano, en toda su dimensión e integridad.


Al principio fui escéptica en cuanto a los beneficios que pudiera generar el Kin-Jo sobre mi salud física y mental, pero luego de tres sesiones mis dudas se disiparon totalmente.  La práctica del Kin-Jo me ha permitido adquirir una percepción diferente de la vida y del mundo.  Permite una disminución de mi estrés y crea un momento único, como un refugio ante el alboroto de la vida cotidiana.  Con el Kin-Jo he aprendido a guardar la calma en toda ocasión y a escuchar más mi intuición.

En cada práctica experimento instantes de calma y me encuentro sola conmigo misma.  El Kin-Jo  me ha permitido también estar más apta para hacer frente a las situaciones difíciles con mayor serenidad y equilibrio emocional.  Con todo lo que el Kin-Jo aporta, evoluciono con la vida con una mayor sabiduría.

Con el Kin-Jo he aprendido a guardar la calma en toda ocasión y a escuchar más mi intuición.

Chantale (Canada)


Me ha ayudado para el movimiento del cuerpo, la coordinación y el equilibrio. A nivel emocional, a darme cuenta que debo ser un poco más tolerante y perseverar.

Elizabeth (Chile)

El Kin-Jo me relaja completamente, a través de sus movimientos, sus posiciones; me permite entrar en mí mismo y aislarme de todos los problemas durante unos instantes.  En particular, yo siento que hay un movimiento de la energía en mi interior, no sé de dónde proviene, me invoca algo muy antiguo, trascendente, que inspira el respeto y que pone en movimiento cosas muy interesantes que te llevan a armonizarte con el entorno.  Revitaliza tu cuerpo y te hace sentir mejor.

Loreto (Venezuela)


Desde que descubrí esta disciplina, constaté inmediatamente un efecto positivo sobre mi salud física, para luego descubrir cambios a nivel emocional a partir de la práctica del etérico.  El hecho de seguir 3 sesiones de cursos al año me ha llevado al descubrimiento de mí misma y de los otros por un verdadero trabajo en profundidad sobre mi persona.  Esto me ayuda a vivir de manera más armoniosa todas las situaciones de la vida.  Es el cuarto año que practico esta disciplina del Kin-Jo y evoluciono incluso retomando los primeros niveles.  Lo que es importante para mí es la oportunidad de tener profesores competentes, sabiendo transmitir muy bien este arte que es el Kin-Jo. ¡Gracias!

Jocelyne (Canadá)

Me ayuda a relajar y a deshacerme de todas las malas energías y del estrés de la semana.

Francisca (Chile)


Me ha ayudado a concentrarme mejor y a apreciar lo que tengo.

Karla (Chile)

El Kin-Jo es una herramienta que conecta a la realidad, que te permite tener los pies sobre la tierra, te posiciona; te ayuda a bajar los niveles de violencia, de impotencia.  ¡Te aporta realmente calma y te da Paz!  Si lo practicas en la mañana, tendrás una jornada totalmente diferente, como sobre una nube.

Mariflor (Venezuela)


Descubrí el Kin-Jo en Revel (recién llegada) y estoy muy contenta por ello. Esta practica corporal basada en movimientos, sonidos, la respiración, me invita a ir al encuentro de mis limites y a acentuar la libre circulación de mi energía. Mi objetivo es reencontrar la unidad entre el cuerpo, el psiquismo y el mental. Cada practica de Kin-Jo me acerca al objetivo cada vez un poco más.

Muriel (Revel - France)

Yo practicaba la meditación y deseaba encontrar una actividad complementaria de búsqueda interior que interpele el movimiento no solamente del cuerpo físico, sino mas allá de todos nuestros cuerpos. El Kin-Jo, para mi, corresponde bien esta expectativa: una serie de encadenamientos, en movimiento, que piden los unos después de los otros nuestros diferentes niveles de energía. Poco a poco la sensación de expansión del cuerpo en el espacio es muy agradable. Ella permite por sobretodo un real anclaje en lo cotidiano. Ciertos encadenamientos activan la depuración y el realineamiento de los chacras, soltamos, nos aligeramos de aquello que deseamos devolver a la tierra. Los beneficios de la práctica de Kin-Jo son rápidos y sobre todo son al infinito… cada practica permite conocerse mejor. ¡Que felicidad!

Bernard (Revel - France)