Preguntas frecuentes

¿Qué puede aportarme la práctica del Kin-Jo?

Desde la primera práctica de Kin-Jo, los practicantes son testigos de una alegría de vida, de un dinamismo en lo cotidiano, de una paz interior y una estabilidad frente a los desafíos de la vida. Notamos además un bienestar físico y psicológico.

¿Conlleva la práctica ejercicios en el suelo?

Si, algunos movimientos se hacen en el suelo, pero la mayoría se los hace de pie. La ejecución de ciertas katas requiere poner una rodilla sobre el piso. Algunas katas se hacen sentados en el suelo, o incluso en cuclillas, y requieren de estiramiento y flexión del busto.

¿Existen sesiones de Kin-Jo en mi región?

Encontrarán toda la información de su región en la sección Clubes.

¿Cuál es el vínvulo del Kin-Jo con el tiempo presente?

El Kin-Jo proviene de las artes marciales tradicionales, pero se trata de una práctica reciente dedicada a los hombres y mujeres de hoy. La práctica de este arte permite afrontar la vida en este mundo actual manteniendo cada uno su eje, su estabilidad y su identidad.

¿Cómo actúa el Kin-Jo?

La práctica nos conduce a estar aquí, a vivir el instante, a degustar este estado de presencia total en lo que es. La práctica funciona como un espejo, va a ser reveladora de nosotros mismos y de nuestros funcionamientos. El practicante va a tomar consciencia de los “defectos”, miedos, bloqueos que le aprisionan. La repetición de las katas hacia la perfección de su ejecución en armonía con el gesto permite liberarse suavemente y cada uno a su propio ritmo. Avanzando poco a poco en armonía, la práctica nos permite adquirir un nuevo equilibrio, más adecuado con la realidad del momento. Así, el Kin-Jo nos guía sobre este camino de despojo, que nos permite acercarnos poco a poco a nuestra propia verdad.

¿Qué hace del Kin-Jo un arte marcial?

En el Kin-Jo no hay un enfrentamiento con un adversario. Hablamos de un arte marcial interno. Para citar a Ángel Sánchez Robledo, co-autor del libro: “El Budo, la vía espiritual del combate, muestra que el verdadero enemigo está en nuestro interior…” Cuando existe una lucha, es “contra nuestras propias debilidades, nuestros defectos y nuestras ilusiones, hasta conseguir hacer la paz dentro de nosotros mismos.” Es a partir de la práctica del último nivel, el Causal, que se ejecuta con una espada y un escudo, que tomamos consciencia de la naturaleza de este combate interior con uno mismo, que nos permite ganar paso a paso nuestra verdadera libertad.