Los movimientos de Kin-Jo siempre deben estar acompañados de una posición particular de la mirada. Gracias a su movilidad, ésta nos permite tomar consciencia de todo lo que nos rodea. A nivel del ojo, la retina está conectada vibratoria y eléctricamente al cerebro, enviándole informaciones que nuestro centro reticulado deberá clasificar.

Según la posición de los globos oculares, estimulamos las glándulas pituitaria y pineal, y proyectamos un flujo energético intenso y activo. La mirada tomará diez posiciones de abajo hacia arriba, llamadas “puntos direccionales”. La profundización del trabajo con la mirada forma parte de etapas que son abordadas a lo largo de las diferentes sesiones.